Mi confrontación con la docencia.
Mi primer contacto con la docencia fue
para cumplir el servicio social que exigía mi carrera, fue en
1984 en nivel secundaria, en aquéllos tiempos Geografía se daba en los
tres grados, fue una buena experiencia durante un año, concuerdo con la lectura
"La aventura de ser maestro" no eres tú mismo, entré como actriz en
el papel de profesora y en la marcha vas resolviendo lo que se presenta.
Terminé el servicio, tomé otro trabajo no relacionado a docencia
por algunos años, después por necesidad de atender a
mis hijos busqué este trabajo de ser profesora, no me
desagradaba la idea y ya sabía en qué consistía, debía trabajar por
las mañanas y así comencé desde 1993, esta profesión es tan noble que me
permitió cuidar a mi familia. El trabajo en el Colegio de Bachilleres, ha
sido una gran responsabilidad y un gran reto con los cambios
tecnológicos y ante la situación social en que vivimos, por
esto, no basta con dar mi mejor esfuerzo sino que ahora tengo la necesidad
de seguir actualizándome pues todo lo que pueda aprender sé que será en
beneficio de los alumnos, en mis clases siempre trato de planear e
implementar algo diferente tomando en cuenta la nueva reforma. Poco a poco con
esta especialización doy cuenta de lo mucho que se puede aprender como profesor
e implementar nuevos elementos en las aulas bajo el nuevo enfoque de la RIEMS.
En el inicio al dar mis primeras clases,
revisas el programa, ves los temas e implementas algo para el tema que se va a
dar, en el corto tiempo vas notando que faltan elementos didácticos y de
estrategias pues esto no te lo enseñan en la carrera salvo si estudias para
profesor normalista, es causa de
inseguridad y da un poco de miedo o
nerviosismo, pasa el tiempo, tomas algunos cursos, vas logrando una estructura
en tus clases y si no lo queremos llamar ensayo y error más bien serían
actividades, estrategias y actitudes que funcionan y otras que no, y puede ser
por múltiples factores tanto del profesor como de los alumnos o externos.
Trato de ser coherente, darle una secuencia a
la clase, respetar los lineamientos dados y acordados con los alumnos, con el fin de que la clase
cumpla su objetivo, en sí planeo mi clase, sin embargo no podemos desligarnos
de que somos humanos trabajamos con seres humanos que están en formación,
algunos muy desorientados, entonces esto nos lleva a tratar de mediar y
entender aspectos propios de los adolescentes que ayuden posteriormente al
desarrollo de las clases. Para mí no hay una clase perfecta pero sí
perfectible.
Un profesor no ve al alumno terminado a corto
plazo, uno forma parte del proceso y es satisfactorio cuando vemos que han terminado el bachillerato y han
obtenido conocimientos y herramientas para continuar sus estudios, o bien,
cuando regresan y son personas de bien independientemente si pudieron estudiar
una carrera.
Las insatisfacciones que a veces me incomodan
es que como profesor debes enseñar valores, ser ejemplo en casa donde debe hacerse lo mismo, pero el
mundo te marca que eso está fuera y lo
que importa es el valor del poder y el dinero, la ropa de moda, el poseer un
auto, etc. (así lo señala la lectura “ la aventura de ser maestro”) y esto
causa en los jóvenes confusión, desilusión, el ¿para qué estudiar?
Relacionado a las insatisfacciones el compañero Oscar Villalpando
menciona a una clase de profesores que destruye las ilusiones de los alumnos, y
eso me causa gran decepción, así como el profesor corrupto, o el que nada mas
firma y no trabaja.
Otro asunto que me causa insatisfacción, en
la escuela aparentemente nos dotan de salones de cómputo, cañones, lap tops
pero en la realidad, al menos en mi plantel, no hay enchufes eléctricos en los
salones al menos de primer semestre porque los alumnos hacen averías, donde
puedes proyectar es en un salón específico que siempre está ocupado o solo se
lo prestan al” profe cuate” a pesar de que te anotes en una lista; a lo que voy
es que uno implementa sus recursos didácticos prácticamente al 100%, cuando la
escuela debiera ofrecerlos, y entraríamos en polémica, de porqué son los
alumnos tan destructores y bueno eso sería para otro momento.
Para concluir es que no importa tanto las
circunstancias por las que somos profesores, el caso es que aquí estamos y lo
más importante es hacer una labor con responsabilidad y que pese a muchas
carencias que tenemos tanto en recursos materiales como carencias en los
valores humanos a las que nos enfrentamos, nosotros nos debemos valer de nuestra preparación, creatividad,
conocimiento, imaginación, valores, etc., para guiar y sacar adelante a
nuestros alumnos.