domingo, 6 de mayo de 2012




Mi confrontación con la docencia.     

                                                                     
Mi primer contacto con la docencia fue para  cumplir el servicio social que exigía mi carrera, fue en 1984  en nivel secundaria, en aquéllos tiempos Geografía se daba en los tres grados, fue una buena experiencia durante un año, concuerdo con la lectura "La aventura de ser maestro" no eres tú mismo, entré como actriz en el papel de profesora y en la marcha vas resolviendo lo que se presenta. Terminé el servicio, tomé otro trabajo no relacionado a docencia por algunos  años, después por necesidad de atender a mis hijos busqué este trabajo de ser profesora, no me desagradaba la idea y ya sabía en qué consistía, debía trabajar por las mañanas y así comencé desde 1993, esta profesión es tan noble que me permitió cuidar a mi familia. El trabajo en el Colegio de Bachilleres, ha sido una gran responsabilidad y un gran reto con los cambios tecnológicos y ante  la situación social en que vivimos, por esto, no basta con dar mi mejor esfuerzo sino que ahora tengo la necesidad de seguir actualizándome pues todo lo que pueda aprender sé que será en beneficio de los alumnos, en mis clases siempre trato de planear e implementar algo diferente tomando en cuenta la nueva reforma. Poco a poco con esta especialización doy cuenta de lo mucho que se puede aprender como profesor e implementar nuevos elementos en las aulas bajo el nuevo enfoque de la RIEMS.

En el inicio al dar mis primeras clases, revisas el programa, ves los temas e implementas algo para el tema que se va a dar, en el corto tiempo vas notando que faltan elementos didácticos y de estrategias pues esto no te lo enseñan en la carrera salvo si estudias para profesor  normalista, es causa de inseguridad y da un  poco de miedo o nerviosismo, pasa el tiempo, tomas algunos cursos, vas logrando una estructura en tus clases y si no lo queremos llamar ensayo y error más bien serían actividades, estrategias y actitudes que funcionan y otras que no, y puede ser por múltiples factores tanto del profesor como de los alumnos o externos. 

Trato de ser coherente, darle una secuencia a la clase, respetar los lineamientos dados y acordados  con los alumnos, con el fin de que la clase cumpla su objetivo, en sí planeo mi clase, sin embargo no podemos desligarnos de que somos humanos trabajamos con seres humanos que están en formación, algunos muy desorientados, entonces esto nos lleva a tratar de mediar y entender aspectos propios de los adolescentes que ayuden posteriormente al desarrollo de las clases. Para mí no hay una clase perfecta pero sí perfectible.
Un profesor no ve al alumno terminado a corto plazo, uno forma parte del proceso y es satisfactorio cuando  vemos que han terminado el bachillerato y han obtenido conocimientos y herramientas para continuar sus estudios, o bien, cuando regresan y son personas de bien independientemente si pudieron estudiar una carrera.

Las insatisfacciones que a veces me incomodan es que como profesor debes enseñar valores, ser ejemplo en  casa donde debe hacerse lo mismo, pero el mundo te marca que eso está fuera  y lo que importa es el valor del poder y el dinero, la ropa de moda, el poseer un auto, etc. (así lo señala la lectura “ la aventura de ser maestro”) y esto causa en los jóvenes confusión, desilusión, el ¿para qué estudiar?                                                Relacionado a las insatisfacciones el compañero Oscar Villalpando menciona a una clase de profesores que destruye las ilusiones de los alumnos, y eso me causa gran decepción, así como el profesor corrupto, o el que nada mas firma y no trabaja.
Otro asunto que me causa insatisfacción, en la escuela aparentemente nos dotan de salones de cómputo, cañones, lap tops pero en la realidad, al menos en mi plantel, no hay enchufes eléctricos en los salones al menos de primer semestre porque los alumnos hacen averías, donde puedes proyectar es en un salón específico que siempre está ocupado o solo se lo prestan al” profe cuate” a pesar de que te anotes en una lista; a lo que voy es que uno implementa sus recursos didácticos prácticamente al 100%, cuando la escuela debiera ofrecerlos, y entraríamos en polémica, de porqué son los alumnos tan destructores y bueno eso sería para otro momento.

Para concluir es que no importa tanto las circunstancias por las que somos profesores, el caso es que aquí estamos y lo más importante es hacer una labor con responsabilidad y que pese a muchas carencias que tenemos tanto en recursos materiales como carencias en los valores humanos a las que nos enfrentamos, nosotros nos debemos valer  de nuestra preparación, creatividad, conocimiento, imaginación, valores, etc., para guiar y sacar adelante a nuestros alumnos.

2 comentarios:

  1. Hola Gaby!

    Te felicito por tu labor docentes y sobre todo, por el cariño que le tienes a tu labor y la responsabilidad con la que la desarrollas.
    Berenice

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  2. Hola Gaby.

    Es muy interesante lo que comentas: se aprende a ser docente en el camino porque ahí es cuando nos damos cuenta lo que sí sirve y lo que no. También, se aprende a interactuar y tomar decisiones adecuadas para el entorno de nuestros alumnos.

    Por otro lado, lo más importante la actualización porque con ella nuestro actuar mejorará. Es triste que haya maestros, todos lo sabemos perfectamente, que simplemente vayan a la escuela por
    percibir un salario.

    Recibe un cordial saludo.

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